Ser adolescente y tener epilepsia no debe suponer un impedimento o limitación para cumplir tus sueños. Es recomendable comunicar a nuestros amigos más allegados, compañeros y con quienes salimos que tenemos crisis epilépticas, y las características de las mismas, para que sepan cómo actuar en caso de que se produzca una, y evitar sustos.

Un gran aliado en esta edad debe de ser el deporte aeróbico moderado, la vida sana y recordar que hay muchos adolescentes epilépticos que triunfan en nuestra sociedad con responsabilidad y constancia.