ÁREA DE RECOMENDACIONES

Como médico voy a intentar dar algunos consejos que te puedan ayudar si padece alguna enfermedad neurológica. Sin embargo, quiero dejar claro que esto no es un riguroso manual de instrucciones que vaya a reemplazar la consulta médica o los consejos de tu médico que visitas habitualmente. Modestamente voy a intentar ser tu guía para algunas situaciones puntuales.

Desde hace muchos años, los científicos tienen argumentos potentes para justificar que muchas enfermedades tienen una “relación directa” con nuestro estilo de vida (sedentarismo) y la relación con lo que comemos y con lo que dejamos de comer.

 

Aquí os dejo algunos consejos a seguir (pinchar en negritas):

*Dieta saludable (pinchar):

*Dieta saludable, actividad física y salud (pinchar):

 

Por tanto, la organización mundial de la salud (OMS), desde hace unos años tiene como prioridad hacer conocer los beneficios de una dieta saludable, que unida a la actividad física aeróbica practicada de forma regular, son los principales factores de protección y mantenimiento de una buena salud durante toda la vida, incluso en la vejez.

Es contundente la relación de las dietas no adecuadas (dietas malsanas) y la inactividad física (el sedentarismo), con los principales factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la hipertensión arterial, hiperglucemia, hiperlipidemia, sobrepeso u obesidad que conllevarán a la aparición de enfermedades crónicas, como: diabetes, cardiopatías, enfermedades osteoarticulares, enfermedades neurodegenerativas (Alzheimer, polineuropatías, depresión) o el cáncer…

Recuerde que si no puede controlar el problema de sobrepeso u obesidad siguiendo una dieta adecuada, DEBERÁ acudir a un especialista (Nutrición, Endocrinología) para un asesoramiento correcto según su situación (atención individualizada para cada caso).

Si el insomnio, o cualquier otra alteración de sueño es un proceso de largo tiempo, o esta interfiriendo en su calidad de vida, es recomendable pedir valoración por un médico especialista en neurología, o algún médico experto en estudio y tratamiento de las enfermedades del sueño.

 MUY IMPORTANTE: Evitar la toma de medicación por su cuenta, y solo hacerlo con la supervisión médica.

 Consejos para dormir mejor:

Consejos generales para mejorar nuestra higiene de sueño:

 

  1. Tener una habitación lo más confortable sin elementos que puedan interferir nuestro sueño
  2. Levantarse y acostarse SIEMPRE a la misma hora, INCLUIDOS los fines de semana y vacaciones.
  3. Evite siestas prolongadas durante el día (no más de 20 a 30 minutos)
  4. Realizar ejercicio físico AERÓBICO regularmente durante al menos 30 a 60 minutos día (caminar, natación, correr … ). ANTES de las 20:00.
  5. Evite consumo de alcohol, cafeína  por la noche
  6. Evite comidas copiosas antes de acostarse
  7. Antes de acostarse evite comer chocolate, alimentos con alto contenido de azúcar y beber líquido en exceso
  8. En la cama evitar realizar actividades que puedan interferir nuestro sueño como ver TV, escuchar radio, trabajar o leer …
  9. Evitar situaciones de estrés o buscar la forma que no interfieran con nuestra calidad de vida. Recuerde, el mejor antídoto para el estrés es el ejercicio físico aeróbico saludable de forma periódica.

La epilepsia es una enfermedad crónica del sistema nervioso central, que se manifiesta en forma de crisis inesperadas y espontáneas, desencadenadas por una actividad eléctrica excesiva de un grupo de neuronas hiperexcitables.

Personalmente he descubierto que la mejor forma de comprender la epilepsia y recibir información y ayuda fiable es a través de las diferentes asociaciones que han invertido mucho cariño en su creación. El asesoramiento que han buscado es de alta calidad por lo que os facilito los enlaces y os invito a explorar toda esta información:

 

Asociación Andaluza de Epilepsia
Asociación Aragonesa de Epilepsia
Asociación valenciana para la lucha contra le epilepsia

Si cuidas algún familiar o persona que padezca demencia, aquí tiene algunos consejos que puede ser de su ayuda:

Es importante saber que no podemos cambiar a la persona. El ser querido que está bajo su cuidado, padece  un trastorno cerebral que determina su actual comportamiento. Si tratamos de restringir o modificar su conducta, lo más probable es que fracasemos, o que provoquemos reacciones a veces no  deseadas. 

Es recomendable establecer hábitos y horarios para que el enfermo no se desoriente.

Es importante adaptar la vivienda y el entorno del paciente, de acuerdo con la evolución de la enfermedad.

Tener la casa ordenada y evitar alfombras o muebles con los que pueda tropezar.

Preservar al máximo su independencia e intimidad, pero supervisando sus actividades para evitar accidentes.

Situar a la vista calendarios y relojes.

La ropa y el calzado deben ser cómodos y también fáciles de poner y quitar.

Guardar en lugares inaccesibles para el enfermo los objetos y/o sustancias que puedan resultar peligrosos para él.

Colocar en la bañera o ducha barras de sujeción y suelo antideslizante.

No llevarle a lugares ruidosos y llenos de gente porque podría alterarse.

Entre las mayores dificultades para cuidar a un ser querido que padezca de demencia están los cambios que suelen presentarse en la personalidad y la conducta del paciente. La mejor forma de enfrentar estas dificultades consiste en desplegar la creatividad, la flexibilidad, la paciencia y la compasión (hay cosas que no se curan con más medicina, mejor es dar más amor y comprensión). También es importante que no nos sintamos aludidos personalmente.

Saber que los trastornos conductuales pueden deberse a problemas de salud subyacentes: quizás el paciente sienta dolor o sufra de efectos adversos provocados por los medicamentos. En ciertos casos, como en la incontinencia o las alucinaciones, es posible que haya medicamentos o tratamientos que ayuden a controlar el problema.

Consultar la posibilidad de que el enfermo acuda a un centro de día, donde se ocuparán de él durante unas horas, y además el paciente puede seguir terapias que contribuyan a retrasar el avance de la enfermedad.

Programe ejercicios periódicos para reducir a un mínimo la ansiedad del paciente.

Recordar las cosas buenas del pasado, hacer que escuche música que le ha gustado siempre. Recordar el pasado suele ser una actividad tranquilizante y que proporciona seguridad. Muchos pacientes con demencias no pueden recordar lo que ocurrió hace 45 minutos, pero sí pueden acordarse muy bien de lo que pasó hace 45 años. Por lo tanto, trate de no hacer preguntas que dependan de la memoria a corto plazo, como por ejemplo, preguntarle al paciente qué almorzó. En su lugar, trate de hacer preguntas generales sobre el pasado lejano del paciente, pues es más probable que conserve esa información.

Buscar el apoyo de otras personas. Usted no está solo – hay muchas otras personas que cuidan a pacientes con demencia. Llame al organismo local que se ocupe de la tercera edad, al grupo local de la Asociación Alzheimer, a algún Centro de Recursos para Cuidadores, o a alguno de los grupos que se enumeran en la sección de Recursos, donde encontrará grupos de apoyo, organizaciones y servicios que podrán ayudarle. Tenga en cuenta que, al igual que el ser querido al que cuida, también usted tendrá días buenos y malos. Trate de desarrollar estrategias para superar los días malos.

A continuación le presentamos una panorámica de las conductas más frecuentes asociadas con la demencia, junto con sugerencias que tal vez le sirvan para enfrentarlas.

Deambulación

Los pacientes con demencia suelen caminar, aparentemente sin un rumbo definido, por muchos motivos, como el aburrimiento, los efectos secundarios de la medicación, o para buscar a “alguien” o “algo”. También es posible que estén tratando de satisfacer una necesidad física – la sed, el hambre, la urgencia de ir al baño o la necesidad de ejercitarse. No siempre es fácil averiguar las causas de la deambulación, pero éstas pueden servirnos para resolver mejor el problema.

Programe ejercicios periódicos para reducir a un mínimo la ansiedad del paciente.

Incontinencia

La pérdida del control de esfínteres es frecuente en las etapas avanzadas de la demencia. A veces ocurren accidentes debido a factores del ambiente; por ejemplo, es posible que el paciente no recuerde dónde está el baño, o que no pueda llegar a tiempo. Si ocurriera un accidente, mantenga una postura comprensiva y de apoyo que ayude al paciente a conservar la dignidad y reducir al mínimo sus sentimientos de vergüenza.

Programe un horario establecido para ir al baño. Pruebe a recordarle al paciente que vaya al baño cada dos horas, o ayúdelo a ir.

Asegúrese de que el paciente ingiera suficiente líquido, para que no se deshidrate. No obstante, evite las bebidas con efectos diuréticos, como el café, el té, los refrescos de cola y la cerveza. Reduzca la ingestión de líquidos por la noche, antes de la hora de acostarse.

Utilice ropa fácil de quitar y de lavar, con elástico o Velcro en la cintura.

Agitación

La agitación consiste en una gama de conductas asociadas a la demencia, entre ellas la irritabilidad, el insomnio y la agresividad verbal o física. Es frecuente que estos problemas conductuales empeoren según avance la enfermedad, desde la etapa leve hasta las más graves. La agitación puede deberse a numerosas causas, entre ellas los factores del ambiente, el miedo y la fatiga. Lo más frecuente es que la agitación se presente cuando el paciente piense que se le está privando de su capacidad de gobernarse.

Reduzca el consumo de cafeína, azúcar y “comida rápida”.

Reduzca el ruido ambiental, el desorden de las cosas y el número de personas presentes en las proximidades del enfermo.

Mantenga un ambiente estable y rutinas fijas. Ponga siempre los objetos y los muebles en los mismos sitios. Las fotografías y otros objetos conocidos contribuyen a crear una sensación de seguridad y pueden facilitar los recuerdos agradables.

Pruebe a calmar la agitación mediante caricias suaves, la música tranquila, la lectura y las caminatas. Háblele siempre al paciente con voz suave y reconfortante. No intente forcejear con el paciente cuando se muestre agitado.

Mantenga fuera de su alcance los objetos peligrosos.

Palabras o acciones repetitivas (perseverancia)

Los pacientes con demencia suelen repetir una y otra vez determinada palabra, afirmación, pregunta o actividad. Este tipo de conducta es por lo general inofensivo para el paciente, pero puede provocar irritación o estrés al cuidador. Esta conducta puede deberse a la ansiedad, al aburrimiento, al temor o a factores del ambiente.

Procure crear en el paciente sentimientos de seguridad y bienestar, mediante la palabra y el contacto físico.

Pruebe a distraer al paciente con una merienda u otra actividad.

No le reproche que acaba de hacer la misma pregunta. Trate de pasar por alto la conducta o la pregunta, y de distraer al paciente con alguna actividad.

No explique sus planes al paciente en estado de confusión hasta justamente antes del momento de ejecutarlos.

Aprenda a interpretar ciertas conductas. El estado de agitación o el tirarse de la ropa, por ejemplo, pueden indicar la necesidad de ir al baño.

Paranoia

Es muy desconcertante comprobar que nuestro ser querido de pronto se torna suspicaz, celoso o propenso a hacer acusaciones. Recuerde que lo que siente el paciente es muy real desde su punto de vista. Lo mejor que se puede hacer es no discutir ni rebatir lo que diga. Estas conductas también son parte de la demencia – no lo tome como algo personal.

Si el paciente en estado de confusión insiste en que “le falta dinero”, permítale guardar una pequeña suma de dinero en el bolsillo o en el bolso, para que pueda verlo fácilmente.

Ayúdele a buscar el objeto “perdido”, y después intente distraerlo con otra actividad. Trate de descubrir cuáles son los lugares favoritos del paciente para esconder las cosas que después cree “perdidas”. Evite toda discusión.

Asegúrese de explicar a los demás familiares y asistentes domésticos que las acusaciones y sospechas son parte de la enfermedad del paciente.

Emplee medios no verbales para fortalecer la sensación de seguridad del paciente, como una suave caricia o un abrazo. Responda a los sentimientos que subyacen bajo la acusación, y reconforte al paciente. Puede decirle algo así: “Veo que eso te asusta; quédate a mi lado, que no permitiré que te pase nada malo”.

Insomnio/Agitación vespertina

La ansiedad, la agitación, la desorientación y otras conductas problemáticas de los pacientes con demencia suelen agravarse al final del día, y a veces se mantienen durante toda la noche. Los expertos creen que esta conducta, conocida como agitación vespertina, se debe a una combinación de factores, como el cansancio después de los sucesos de la jornada, y a los cambios en el reloj biológico del paciente, que confunde el día y la noche.

Incremente las actividades diurnas, en particular el ejercicio físico. No estimule la inactividad y las siestas durante el día.

Trate de que las horas de la tarde sean tranquilas y calmadas; sin embargo, es importante mantener un actividad estructurada y tranquila. Pruebe a caminar juntos por el vecindario, entretenerse con un juego sencillo de naipes o escuchar música tranquila o música de su juventud.

Si enciende las luces antes de que se oculte el sol, y cierra las cortinas al anochecer, esto reducirá las sombras y tal vez ayude a reducir la confusión. Como mínimo, mantenga encendida una luz tenue en el dormitorio del paciente, en el pasillo y en el baño.

Como último recurso, puede consultar al médico sobre la posibilidad de administrar al paciente agitado algún medicamento que le ayude a reposar y dormir. Tenga en cuenta que las píldoras para dormir y los tranquilizantes tal vez resuelvan un problema y creen otro; quizás el paciente duerma de noche, pero esté más confundido al día siguiente.

Es esencial que usted, la persona que cuida al paciente, duerma lo suficiente. Si las actividades nocturnas de su ser querido le impiden dormir, considere la posibilidad de pedirle a alguna amistad o familiar que atienda al paciente durante la noche, o contrate a alguien para que usted pueda dormir tranquilamente. Es posible que también le convenga tomar algunas breves siestas durante el día.

Alimentación/Nutrición

Es muy difícil garantizar que el paciente se alimente bien y que beba suficientes líquidos. Los pacientes con demencia suelen olvidarse de comer y beber. Para complicar más las cosas, es posible que el paciente padezca de problemas dentales o que algunos medicamentos le reduzcan el apetito o hagan que se le altere el gusto. Entre otras muchas consecuencias de la mala alimentación están la pérdida de peso, la irritabilidad, el insomnio, la incontinencia y la desorientación.

Establezca un horario sistemático para las comidas y meriendas, a la misma hora todos los días. En lugar de tres comidas grandes, pruebe a servirle cinco o seis más ligeras.

Haga que la hora de comer sea un momento especial. Ponga flores en la mesa o sintonice música suave. Apague los programas ruidosos de la radio y la televisión.

El hecho de que el paciente pueda comer sin ayuda ajena es más importante que la pulcritud o los “buenos” modales en la mesa. Los alimentos que puedan tomarse con las manos estimulan la independencia. Antes de servir la comida, haga todos los cortes necesarios y añada los condimentos. Pruebe a que el paciente utilice una pajilla o un tazón para niños si enfrenta dificultades para manipular los vasos. Ayude al paciente exclusivamente cuando sea indispensable, y programe suficiente tiempo para las comidas.

Siéntese a la mesa y coma con su ser querido. Con frecuencia el paciente tratará de imitar sus acciones, y además le será más agradable comer junto con otra persona.

Prepare los platos con vistas a las necesidades de su ser querido. Si usa dentadura postiza o tiene problemas para masticar o tragar, sírvale comidas blandas o corte los alimentos en trozos muy pequeños.

El baño y el aseo

Los pacientes con demencia muchas veces olvidan los “buenos” hábitos higiénicos, como cepillarse los dientes, arreglarse, bañarse y cambiarse de ropa periódicamente. Desde la infancia se nos ha enseñado que éstas son actividades estrictamente privadas y personales; el hecho de que nos desvista y nos bañe otra persona puede asustarnos, humillarnos o avergonzarnos En consecuencia, la hora del baño suele provocar angustia al cuidador y al ser querido.

Trate de recordar los antiguos hábitos de higiene del ser querido – ¿Prefería la bañera o la ducha? ¿Por la mañana o por la noche? ¿Prefería que le lavaran el pelo en la peluquería, o se lo lavaba ella misma? ¿Tenía la costumbre de usar siempre una misma colonia, loción o talco? Si nos adaptamos en la medida de lo posible a sus antiguos hábitos, tal vez se reduzca el disgusto. Recuerde que tal vez no sea necesario bañar al paciente todos los días – a veces basta con dos veces a la semana.

Si el ser querido siempre ha sido una persona modesta y reservada, cerciórese de que las puertas y cortinas estén bien cerradas para darle un mayor sentido de privacidad. Ya sea en la ducha o en la bañera, cúbrale el cuerpo con una toalla siempre que sea posible. Tenga listas las toallas, una bata de casa o la ropa limpia para cuando termine el baño.

Tenga en cuenta otros factores como la temperatura ambiental y del agua (los ancianos son más sensibles al calor y al frío), así como la adecuada iluminación. Es conveniente utilizar medidas de seguridad como las alfombrillas antideslizantes, las asas para sostenerse y los asientos para la bañera o la ducha. También es conveniente usar una ducha portátil (de mano). Recuerde: las personas suelen tener temor de caerse. Asegúrese de que el paciente se sienta seguro en la ducha o la bañera.

Nunca deje solo en la bañera o la ducha al paciente con demencia. Prepare de antemano todos los artículos que pueda necesitar. Si usa la bañera, verifique primeramente la temperatura del agua. Asegúrele al paciente que el agua no está fría – viértale un poco de agua sobre las manos antes de que entre en la bañera.

Si encuentra muchas dificultades para lavarle el pelo, puede hacerlo en otro momento que no sea el mismo del baño. También puede usar un champú en seco.

Si el baño en la ducha o la bañera es un problema permanente, puede probar a asear al paciente con una toalla o paño húmedo. En el pasado, el aseo en la cama sólo se usaba para los pacientes más débiles o permanentemente encamados, enjabonándolos poco a poco en la propia cama, enjuagándolos con una fuente de agua y secándolos con toallas. Sin embargo, cada vez más enfermeras están a favor de este sistema y de una variante similar – “el baño de la toalla” – que también es útil para otros pacientes que no tengan esas limitaciones, entre ellos los pacientes con demencia a quienes les resulte incómodo o desagradable bañarse en la bañera o en la ducha. Para el baño de la toalla se emplea una toalla de grandes dimensiones y paños que se humedecen en una bolsa plástica de agua caliente, así como un tipo de jabón que no requiere enjuague. Al paciente se le mantiene abrigado con una gran frazada de baño, mientras se le frota el cuerpo con la toalla y los paños húmedos.

Otros aspectos problemáticos

Casi todos los pacientes con demencia tienen dificultades para vestirse. Elija ropa suelta y cómoda con cremalleras y broches fáciles de abrir y cerrar, con un mínimo de botones. Elimine del armario la ropa de uso poco frecuente, para reducir las opciones del paciente. Con el fin de facilitarle el proceso de vestirse y estimular su capacidad de independencia, entréguele las prendas una por una, en el mismo orden en que se deban poner. Saque del dormitorio la ropa sucia. No discuta si el paciente insiste en ponerse otra vez la misma ropa.

En la medida en que avance la demencia pueden presentarse alucinaciones (ver o escuchar cosas que en realidad no existen) e ideas delirantes (creencias falsas, como por ejemplo que alguna persona está empeñada en hacerle daño o matar a otra). Hágale saber al ser querido, de manera sencilla y calmada, que usted no ve ni escucha tales cosas, pero evite toda discusión y no trate de convencer al paciente de que su percepción es errónea. Mantenga la habitación bien iluminada para reducir las sombras. Tranquilice al paciente con palabras reconfortantes si acaso se mueven las cortinas por una corriente de aire o se escucha un ruido súbito, como el de un avión o una sirena. También puede tratar de distraerlo. Si se agravaran estos síntomas, puede considerarse la necesidad de medicamentos específicos.

También pueden presentarse, según avance la enfermedad, conductas problemáticas de carácter sexual, como masturbarse o desvestirse en público, los comentarios libidinosos, las exigencias de favores sexuales e incluso las conductas sexuales violentas o agresivas. Recuerde que estas conductas son provocadas por la enfermedad. Consulte al médico sobre posibles planes de tratamiento. Tenga listo un plan de acción antes de que aparezcan estas conductas – es decir, lo que usted dirá y hará si tales conductas ocurren en el hogar, en presencia de otros adultos o niños. Si es posible, trate de determinar cuáles son los estímulos que promueven estas conductas.

Los exabruptos verbales, como las malas palabras, las discusiones y las amenazas, suelen ser una expresión de la ira o el estrés. Siempre debe reaccionar con tranquilidad y palabras reconfortantes. Responda a los sentimientos que está expresando el ser querido, y después trate de distraerle o de dirigir su atención a otra cosa o actividad.

También suelen presentarse conductas de seguimiento, que consisten en que el paciente con demencia imita y sigue a todas partes al cuidador, habla continuamente, hace preguntas y en general no lo deja tranquilo. Al igual que la agitación vespertina, esta conducta suele presentarse en las últimas horas del día y puede ser muy irritante para el cuidador. Reconforte al paciente con muestras verbales y físicas de apoyo. Trate de distraerle o de dirigir su atención hacia otra cosa. Asignarle alguna tarea al ser querido, como doblar y apilar la ropa lavada, puede ayudar a que se sienta útil y necesario.

Algunos consejos para el paciente con dolor de cabeza

Es importante conocer los desencadenantes:

–       Estímulos que pueden desencadenar dolores de cabeza: Olores intensos (agradables o desagradables), humo, tabaco, luz parpadeante, brillante, cambios bruscos de temperatura.

–       Situaciones emocionales o afectivas (Gran importancia como desencadenantes): cabeza: Estrés mantenido, angustia, conflictos, fustraciones u otras circunstancias que producen malestar.

–       Algo paradójico: la relajación después de un periodo de estrés puede conllevar aparición de dolor de cabeza (es muy frecuente escuchar: si ahora estoy relajada y tranquila).

–       Alteraciones hormonales: Menstruación, anticonceptivos, terapia con estrógenos. En situaciones de algunas enfermedades ginecológicas como la endometriosis, ovario poliquistico …

–       Área del sueño: Dormir demasiado o insuficiente.

–       Algunos alimentos: Quesos curados, derivados lácteos, zumos de cítricos, chocolate, salchichas, ahumados, comida china, edulcorantes, nueces, patatas “chips”. Bebidas: alcohólicas como el vino y licores sobre todo. Exceso de cafeína.

–       Obesidad, roncadores, falta de realizar ejercicio físico aeróbico de forma periódica

–       Abuso de analgésicos, déficit de vitamina D

–       Traumatismos cervicales y/o craneales

¿Cómo prevenir las crisis de migraña?

Para prevenir episodios de dolor de cabeza es recomendable seguir las siguientes indicaciones:

–       Identifique el factor, o factores, que le provocan las crisis. Por ejemplo: estrés, alimentos, no dormir de forma adecuada… Por tanto, procure evitar situaciones que produzcan estrés en la medida de lo posible.

–       No duerma de más ni de menos los fines de semana o en periodo vacacionales.

–       Haga las comidas a la misma hora y en cantidades similares.

–       Evite alimentos y bebidas que le hayan desencadenado alguna vez una crisis de migraña (por ejemplo consumo de algunas bebidas alcohólicas …)

–       Evite los lugares ruidosos o de olores penetrantes …